20.9.13

deseando y no deseando

Demoro siglos en llegar a tu boca
frondosa
turgente de granadas.

Olvidaría el último latido y la última bocanada
el instante del beso.

Tu nombre palpitándome las sienes hasta el desmayo.

La mano que me roza la mejilla
enciende mil timbales.

Mis labios sienten la música de la siesta
los grillos las medusas las caléndulas los nísperos
y las flores violetas sin nombre de aquel refugio secreto.

Todo se estremece bajo los cuerpos.

Soy labios en la siesta
deseando y no deseando que estés y que no estés.

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