4.9.14

senderos

él y yo nos elegimos
sin tambores ni trompetas
sin fuegos artificiales
             (sólo en los ojos y en la piel encontrándose sin buscarse)

se encendió el horizonte
más allá
se expandió como un suspiro de extrañarte
y permaneció la caricia
como un oboe antiguo bajo la epidermis
construyendo senderos de hormigas
              de montañas, valles y lunas

nos elegimos
hasta asfixiar la resistencia entre los labios
y parir latidos en la madrugada  

20.3.14

Allí


Su cuerpo desnudo descansa, una pierna enroscada en la sábana y el resto sobre el colchón. Algo acaba de pasar, algo más allá de todo lo que alguna vez hubiese podido imaginar. Acaricio la piel suave que se relaja a mi lado. Recorro su contorno con un dedo curioso y me detengo en la magia absorbente de sus ojos. Quiero estar allí, quiero ser allí.

Mi cuerpo en la claridad del mediodía, mi cuerpo sin ropa que se mueve al trasluz en la ventana semiabierta semicerrada. A veces los espacios no acaban de definirse, dice e incorporo cada palabra.

No me importa entender, saber, definir, organizar; tener razón deja de ser una posibilidad. Sólo compartir momentos, ser nuestras miradas reconociéndose, percibir de alguna forma que sentimos al unísono.

Tenemos un cuerpo para sentir, es lo que más hacemos, dice y llena todo lo existente de su aroma a cúrcuma. Las palabras nos han abundado en demasía. Hablan las siluetas silenciosas acercándose. No podría ser quien soy sin haber sido lo que fui, y cierra su filosofía con sus brazos alrededor de mi espalda.

Me recorre, me saboréa, me eriza. Callamos. Es maravilloso todo lo que se puede decir de esta manera, la propia claridad de la habitación habla con nosotros. No te devoro porque no quiero apropiarme de ti, me responde. Sabemos que nada nos pertenece, todo existe para existir, el sentido es construido, agrega meciéndose sobre mis caderas. He aprendido a amar sin tener, a amar dejando.

Ya no te quiero. Querer es necesitar, es hacer objeto de deseo, de posesión.

Yo te amo, afirman sus ojos y su boca y su mejilla tibia respirando sobre mi pecho. Comprendo que amar no individualiza.

Ama todo lo vivo. Ama lo que camina y vuela en el universo, lo que brota y se entrelaza y regresa a la tierra. Lo que se ve al amanecer y lo que sugiere la noche. El amor perfuma todo como una magnolia, dice y hace brillar los objetos alrededor.

No sé si entiendo ese amor. Algo dentro mío se debate porque quiero ser sólo nosotros, tocar sólo nosotros, inhalar sólo nosotros. No preciso tu cuerpo para amarnos dice y me estremezco.

A dónde hemos ido mientras las sábanas danzaban con nuestra piel. Aquí y ahora dice y llora.

Estamos en el mundo así. Todo excepto nosotros vive de esa manera. Lo hace el árbol que donde pierde una rama brota una nueva. Y el ave apedreada que asume que ya no volará ni cantará. Sin lamentos ocurre la vida la muerte el ciclo. Seamos también el ciclo dice y abrazo sus lágrimas.

El amor no duele. Duele todo lo demás. Lo que no es amor, lo que se aleja.

Precisamos la sabiduría del árbol, es lo último que dice y sé que no volveremos a vernos.

16.3.14

otoños

Algunas noches como esta salgo a mirar el cielo.
Un punto intermitente en el  cielo que te refiere.

Hoy he estado desnuda por última vez. 
Desnuda hasta tus brazos. 
Ya no más.

Me llegaste como una certeza, en medio de sábanas tristes y despedidas.
Una luz dentro, tú. 
Una estrella en mi corazón.

Entonces salgo al patio y miro ese punto miles de kilómetros allá.
Te miro a través de nubes, te siento en la caricia del aire fresco.

Será una larga temporada de fríos, de mi otoño sumado al tuyo.

Y de abrazos, alguna vez.

26.2.14

oxímoron

la pausa parece calma

reposa el deseo
latente

tu voz se construye en sueños
tus ojos devoran volcanes
tus manos me cabalgan

nunca sé si estás ahí
hasta que te niegas
y estás

metonimia del deseo

deseo a deseo a deseo a deseo
como un horizonte
más allá

hoy
al otro lado del planeta
no es imposible

por eso clausurás las puertas
y te espío
por la cerradura

deseo

vi una estrella fugaz
la primera

lo único que vino a mis labios
fue tu nombre

cómo interpretarán las deidades
mi deseo

24.2.14

certeza

saber que espero
y no llegar
y temer tenerlo
y no esperar

coincidir es una carencia
de tréboles aterciopelados
un instante una palabra
un talismán dibujando
certeza de tu presencia

hemisferio

Desnuda la noche
de cerrojos nimios me apropio para espiar
orión y la cruz del sur
titilante
tu hemisferio imaginario.

Alguna vez
de tu mano
seré llave que cuaje tibia
o polilla en un rastro
pelusas que atraviesan
todas las mirillas imposibles

libros

Leo a las personas como libros.
Algunos maravillosos y atemporales.
Otros predecibles o sencillos.
Me apasiono por unos pocos
y puedo recitar sus momentos de magia.
La memoria guarda lo indispensable.

En la palma de la mano atesoro
los que no me canso de leer.
Esos que cada vez me sorprenden,
que se renuevan
y me siguen acompañando en las vueltas
ampulosas del camino
de la vida.

mis sueños

Eres tú. Siempre eres tú.
Todos mis sueños eres tú.
Mis recetas, mis sabores y mi creatividad.
Sería muerte sin las palabras que te refieren
y las que me tocan.
Necesito estar diciéndote aunque no me leas.
Eres tú. Siempre.
Mi lugar de paz en el caos de existir.
Cuando la pena es demasiado grande
me centro en tu luz que me habita.
Allí bebo y vivo.
Siempre eres tú.