24.8.17

Ella me dirá que existe la magia.
Que magia es eso que no podemos explicar.
Y tal vez yo le responderé que entonces la magia es el amor, o al revés, o todo lo mismo.

vendrá

Ella vendrá y me dirá que me quiere. Y yo temeré y flotaré un instante, todo al mismo tiempo.
Ella vendrá a responderme la pregunta que no me salió hacerle.
Me dirá que elige el sendero donde quepamos cómodos los dos. Ella hablará de nosotros y temerá y flotará. Ambos sabremos que no temblamos por el otro ni por uno mismo. Temblaremos por ese sendero, ese espacio que hemos deseado que exista. Alguna vez creímos que ciertas cosas armaban una fómula de felicidad, un lugar a donde llegar, donde todo sería -por fin- liviano y fácil.
Ella dirá que no precisamos armar un sendero, que el camino a veces es un círculo, y a veces es un punto alrededor del cual gira todo, como una calesita pero al revés. Yo creeré que la entiendo. O tal vez ya no me interese entender.
Ella me dirá que me quiere hoy y antes y después. Y que no precisamos acomodar el universo para querernos. Ella tendrá una llave en la mano, me dirá “es de mi casa”
-He abierto mi casa porque ya no preciso guardar nada dentro. Podés entrar a mirar, si querés, o no querer mirar, o no entrar, o entrar con los ojos cerrados. Has bendecido mis fantasmas, has hecho posible que vuele cuando quiera y donde quiera, y entonces yo me siento bien en vos y no me interesa volar- me dirá. Ella no me dará la llave, porque la puerta no se cerrará. Ya no hay nada que esconder, amor.
Ella abrazará mis teorías y mis emociones. Ella me besará por la noche y por la mañana, y me extrañará cuando estemos lejos. Y pensará en mí cuando vea esos almohadones que quedarían lindos en mi sillón, allí donde quiere que le haga el amor a veces mientras miramos una película.
Ella me dirá que hacer el amor es tomar nuestras manos, a veces. O pellizcarme la espalda. O dejarse recorrer bajo la ropa. Ella me cuidará sin decírmelo, porque no quiero que nadie me haga de madre. Tal vez ella nunca entienda la línea del planchado de mis camisas y alguna vez se olvide que el médico me recomendó comer sin sal. Y yo la querré por eso, o pese a eso. Porque ella cuidará mi sensibilidad y mis miedos y yo la cuidaré a ella.

No precisamos coincidir en nada más que eso: el deseo de cuidarnos, respetarnos, liberarnos.

abundancia

Así se siente la abundancia, dice o piensa uno de nosotros.
El todo.
Allí está tu piel y tu mirada abiertas.
Allí la calidez de una cama enorme en la que nos navegamos
y nos reencontramos
y nos sorprendemos
y nos transpiramos
y nos abrigamos
y nos extrañamos
y nos reconocemos
indefinidamente hasta que sale el sol.

Petrificados en la inmensidad arrebolada,
ínfimos nos abrazamos y caemos en la esencia del amanecer aconteciendo.
Un instante de divinidad, de completud,
de entrega a lo magnánimo y eterno, de trascendencia,
un pulso apenas audible donde me siento cuidado por una vez, posible por una vez.
Tu pecho respira sobre mi cuerpo,
y en ese vaivén comprendemos que estamos de paso.
Y nos rendimos, subyugados ante la misma emoción de nacimiento
que compartimos sin haber usado una sola palabra.
Y ella, sumergida en el vapor de una pileta o de mis caricias.
Y yo, sumergido en su risa, sus ojos o su escote, todo a la vez.
Ella desnudándose a contraluz, dorada de sol poniente, descubriéndose mujer en el fondo de mi mirada, descubriéndose ella en mí, profunda en mis pupilas que se abren para recibirla.

Y decimos irnos pero caemos uno en el otro, como muñecas rusas yo en vos, dentro tuyo y rodeándote y vos dentro y rodeándome y ninguno realmente fuera ni dentro, interpenetrándonos y abrazándonos simultáneamente, en un infinito detenido entre dos respiraciones, compartiendo un mismo aire relamido y realimentado y renovado una y otra vez en la circularidad perfecta de respirarnos indefinidamente.

llegar

La noche trae deseos y ella tarda en llegar. Extrañarla es una parte bonita de quererla.
Regresé con la piel erizada, los ojos brillantes y las cosquillas maravillosas de desearla como a los diecisiete años. Entonces yo no lo sabía -y ella no había nacido- pero ya la deseaba sin que existiéramos en este mismo universo.
Elijo preguntarme sobre quiénes somos, juntos, cercanos, conectados. Y por qué. Alguna vez, me digo, exploraré el misterio de vernos infinitos y eternos desde antes de conocernos en esta vida… Y entonces ella entra en el auto, aromada de shampoo y deseo. Una chispa eterniza el beso pequeño del reencuentro, de extrañarnos, de ser de vuelta hombre y mujer sin más. Todo desaparece en la temperatura suave de sus dedos escribiendo amores entre mis cabellos. Nada más, torpes humanos, nada más que eso para ser feliz.

nido

Madrugada. Te has dormido sobre mi hombro con la tele encendida, tu mano pequeña anidando la mía. La observo mientras me asombro de que el nido seas vos, un nido en medio de mi cuerpo, yo te rodeo pero vos sos el nido. ¿sabrás que sos nido?
Como un contorsionista me voy acomodando alrededor de tu figura, casi sin rozarte. Mi mano sigue ahí en la tuya, siendo nido que anida.

Me entrego a nuestra magia inexplicable: te siento. Algo sucede en vos mientras dormís o existís más allá de los graznidos de la casa y sus habitantes. En tu nido hay luces, hay vientos, hay océanos e infinitos, todo aconteciendo en simultáneo mientras respirás dormida y yo te observo en mí. Me entrego a esos latidos, navego en tu claridad. Un instante de rendición ante tu luz que duerme, tal vez para que no lo sepas.
Tu mano pequeña se mueve lento sobre la mía. En la mesa, los amigos hablan de la trascendencia humana, la moral y la ética ciudadana, o del último juego de truco compartido. Tu mano y la mía danzan una melodía privada, se dicen amores y deseos, se acompañan y vuelan juntas. Tu mano pequeña crece en la mía, se expande a mis brazos y acaricia mis sienes. Te siento respirándome cerca, mientras debajo de una mesa de vasos medio vacíos y miradas de sueño empezamos a conectarnos con lo inenarrable. Cierro los ojos y te desnudo subiendo la escalera, te recorro con la lengua, los labios, el aliento, muerdo tu espalda mientras me hundo en vos, me sumerjo en tu delicia y allí permanezco, dormidos uno dentro del otro, ahí donde todo es perfecto, y donde siempre es siempre.
Amarte es un estado fractal:
nuestros caracoles se regeneran indefinidamente
en lo mínimo.  

k

Hilos tendidos hacia atrás
como si mis pasos de ausencia quemasen
las almas que besé

me tomo el poder de poseer
la parte suya que fue nuestra:
lo besé antes de irme
llevándome la potestad de todo recuerdo

yo seré ese recuerdo especial
(especial en mí)
y para no perturbar mis aguas claras
no volveré a mirar

* * *

pero vos
que te has ido primero
que has vuelto primero
que has tenido todas las potestades
vos
que no puedo decirte que no con honestidad
(sólo con esfuerzo y engaño)
con vos me rindo
que el universo cobre las potestades que hube arrebatado
una, dos
espero que no más
dese por pagado
me digo
dese por restablecido
y en paz


19.6.17

glissando

despertaría al amanecer acercándome a tu piel
y un par de mates después
saldría a perder mis sandalias en el parque
entre sonrisas de transeúntes asombrados
y el agua de los aspersores

habría montones de aciertos perdidos
tal vez para encontrar
y en el glissando del reloj solar se acurrucaría el día
recordando tu nombre

regresaría al enjambre de tu sexo
a enmadejar un rato el nido de tu cama
y ver esa luz tan clara
de mi nombre en tus ojos
al dormirme
y despertaría al amanecer acercándome a tu piel

18.6.17

El hombre que calla está desnudo. 
Acerca su piel a la mía y una pequeña luz le sube a las pupilas. 
Y yo amo a ese hombre encendido. 

El hombre que habla necesita construir un universo más allá del que ya es en sí mismo. 
Levanta bellos puentes como rutas alternativas, caracoleadas y complejas 
para llegar a pequeños espacios de su piel, 
o murallas de apretada trama tras las que cobija su vulnerabilidad blanca. 
Y yo amo a ese hombre refugiado, también.

Me has pedido que no llegue a esos lugares. 
A veces acepto tus límites.


La mujer que observa está vestida. 
Trae ropajes abrigados en inconmensurables capas superpuestas, 
y sabe que debajo de todo eso está desnuda. 

La mujer que habla se busca a sí misma por caminos equivocados,
y también lo sabe. 

A veces me pierdo en ambas, a veces me enfurecen. 

En el espacio de la verdad
llana y temporal
puedo entender que encuentros y desencuentros
son la misma cosa.

Este poema
acepto
es un espacio de rebeldía
o de acomodación

Amé ese lugar donde no hubo lugar para las palabras
y luego necesité palabras
y luego la carcajada sobre mí
que precede al espacio de sagrado silencio
donde me acurruco en paz infinita y presente
otra vez.
La energía es un camino maravilloso hacia vos. 
Ahí puedo encontrar lo que tu boca no sabe decir. 

No hace falta más que un roce para entendernos. 

Tus manos políglotas me han hablado de fuego, de pasión y deseo. 
De amor. De angustias. De miedos. 

Tus manos me contaron sobre tu existencia milenaria y tu tránsito por múltiples universos. 
Y sobre tu consciencia humana en lo incógnito de las emociones:
tus anclas de seguridad en este océano que conecta y desnuda y enciende y duele, todo a la vez. 

En el instante del roce acaece el universo simultáneo de lo vivido, ancestral y porvenir.
Todo alrededor calla. Como cuando cerramos los ojos en la montaña y seguimos andando.

A veces desdeño las palabras con que nos mentimos, como si fueran las únicas.
También recuerdo las que nos dijimos con miedo, las que barbotamos con torpeza antes de cruzar el océano de aire entre nuestros cuerpos.

Tus manos me hablan de la eternidad en que existimos.
Y luego
cada centímetro de tu cuerpo
me obsequia el silencio 
de saber que todo decir resulta innecesario.
porque mi cuerpo te extrañaba
me pregunté

si algo en mí estaba averiado.

4.9.14

senderos

él y yo nos elegimos
sin tambores ni trompetas
sin fuegos artificiales
             (sólo en los ojos y en la piel encontrándose sin buscarse)

se encendió el horizonte
más allá
se expandió como un suspiro de extrañarte
y permaneció la caricia
como un oboe antiguo bajo la epidermis
construyendo senderos de hormigas
              de montañas, valles y lunas

nos elegimos
hasta asfixiar la resistencia entre los labios
y parir latidos en la madrugada  

20.3.14

Allí


Su cuerpo desnudo descansa, una pierna enroscada en la sábana y el resto sobre el colchón. Algo acaba de pasar, algo más allá de todo lo que alguna vez hubiese podido imaginar. Acaricio la piel suave que se relaja a mi lado. Recorro su contorno con un dedo curioso y me detengo en la magia absorbente de sus ojos. Quiero estar allí, quiero ser allí.

Mi cuerpo en la claridad del mediodía, mi cuerpo sin ropa que se mueve al trasluz en la ventana semiabierta semicerrada. A veces los espacios no acaban de definirse, dice e incorporo cada palabra.

No me importa entender, saber, definir, organizar; tener razón deja de ser una posibilidad. Sólo compartir momentos, ser nuestras miradas reconociéndose, percibir de alguna forma que sentimos al unísono.

Tenemos un cuerpo para sentir, es lo que más hacemos, dice y llena todo lo existente de su aroma a cúrcuma. Las palabras nos han abundado en demasía. Hablan las siluetas silenciosas acercándose. No podría ser quien soy sin haber sido lo que fui, y cierra su filosofía con sus brazos alrededor de mi espalda.

Me recorre, me saboréa, me eriza. Callamos. Es maravilloso todo lo que se puede decir de esta manera, la propia claridad de la habitación habla con nosotros. No te devoro porque no quiero apropiarme de ti, me responde. Sabemos que nada nos pertenece, todo existe para existir, el sentido es construido, agrega meciéndose sobre mis caderas. He aprendido a amar sin tener, a amar dejando.

Ya no te quiero. Querer es necesitar, es hacer objeto de deseo, de posesión.

Yo te amo, afirman sus ojos y su boca y su mejilla tibia respirando sobre mi pecho. Comprendo que amar no individualiza.

Ama todo lo vivo. Ama lo que camina y vuela en el universo, lo que brota y se entrelaza y regresa a la tierra. Lo que se ve al amanecer y lo que sugiere la noche. El amor perfuma todo como una magnolia, dice y hace brillar los objetos alrededor.

No sé si entiendo ese amor. Algo dentro mío se debate porque quiero ser sólo nosotros, tocar sólo nosotros, inhalar sólo nosotros. No preciso tu cuerpo para amarnos dice y me estremezco.

A dónde hemos ido mientras las sábanas danzaban con nuestra piel. Aquí y ahora dice y llora.

Estamos en el mundo así. Todo excepto nosotros vive de esa manera. Lo hace el árbol que donde pierde una rama brota una nueva. Y el ave apedreada que asume que ya no volará ni cantará. Sin lamentos ocurre la vida la muerte el ciclo. Seamos también el ciclo dice y abrazo sus lágrimas.

El amor no duele. Duele todo lo demás. Lo que no es amor, lo que se aleja.

Precisamos la sabiduría del árbol, es lo último que dice y sé que no volveremos a vernos.

16.3.14

otoños

Algunas noches como esta salgo a mirar el cielo.
Un punto intermitente en el  cielo que te refiere.

Hoy he estado desnuda por última vez. 
Desnuda hasta tus brazos. 
Ya no más.

Me llegaste como una certeza, en medio de sábanas tristes y despedidas.
Una luz dentro, tú. 
Una estrella en mi corazón.

Entonces salgo al patio y miro ese punto miles de kilómetros allá.
Te miro a través de nubes, te siento en la caricia del aire fresco.

Será una larga temporada de fríos, de mi otoño sumado al tuyo.

Y de abrazos, alguna vez.

26.2.14

oxímoron

la pausa parece calma

reposa el deseo
latente

tu voz se construye en sueños
tus ojos devoran volcanes
tus manos me cabalgan

nunca sé si estás ahí
hasta que te niegas
y estás

metonimia del deseo

deseo a deseo a deseo a deseo
como un horizonte
más allá

hoy
al otro lado del planeta
no es imposible

por eso clausurás las puertas
y te espío
por la cerradura

deseo

vi una estrella fugaz
la primera

lo único que vino a mis labios
fue tu nombre

cómo interpretarán las deidades
mi deseo

24.2.14

certeza

saber que espero
y no llegar
y temer tenerlo
y no esperar

coincidir es una carencia
de tréboles aterciopelados
un instante una palabra
un talismán dibujando
certeza de tu presencia

hemisferio

Desnuda la noche
de cerrojos nimios me apropio para espiar
orión y la cruz del sur
titilante
tu hemisferio imaginario.

Alguna vez
de tu mano
seré llave que cuaje tibia
o polilla en un rastro
pelusas que atraviesan
todas las mirillas imposibles

libros

Leo a las personas como libros.
Algunos maravillosos y atemporales.
Otros predecibles o sencillos.
Me apasiono por unos pocos
y puedo recitar sus momentos de magia.
La memoria guarda lo indispensable.

En la palma de la mano atesoro
los que no me canso de leer.
Esos que cada vez me sorprenden,
que se renuevan
y me siguen acompañando en las vueltas
ampulosas del camino
de la vida.

mis sueños

Eres tú. Siempre eres tú.
Todos mis sueños eres tú.
Mis recetas, mis sabores y mi creatividad.
Sería muerte sin las palabras que te refieren
y las que me tocan.
Necesito estar diciéndote aunque no me leas.
Eres tú. Siempre.
Mi lugar de paz en el caos de existir.
Cuando la pena es demasiado grande
me centro en tu luz que me habita.
Allí bebo y vivo.
Siempre eres tú.

13.10.13

existencia

que existas
me hace daño

a miles de kilómetros
a siglos infinitos

y más allá
de las coincidencias
que de tanto coincidir
ya no existen
tanto amor ya no es amor
palabra gastada filtrada abrasada amontonada
hasta diluírse

o tal vez yo no he llegado allí

amante

Amar un amante
es cosa jodida.

Un amante amará tu cuerpo
y todos los cuerpos.

O amará tu alma
sin deseo.

Canta un alma en mi oscuridad;
tal vez la mía.

La anidaré en mi útero
como el deseo blando que hubo hace siglos
ayer.

No hay horas que parir
ni adioses
ni dioses.

desnuda

Me despojo de la máscara brillante,
las capas de telas, abrigos
y pelos.

El roce del aire enciende la piel
y rechazo el vínculo:

deseo de mí.

Ni boca ni sexo ni ojos mirándome.
Sola ante el espejo.
Y de él
también
me dejo ir.


7.10.13

apropiamos un trozo del parque:
cesped húmedo lamiendo mis zandalias
y tus pies descalzos.

la tierra abre su vientre a los amantes
mulle las rocas
abriga roza susurra.

no volveré a pisar mis huellas
ni tus palabras:
soy cáliz de nácar primigenio.
llueve
bebo tu agua fértil
rugosa en la corteza mansa
soy semilla en pausa de luna
la gota cuaja en mi seno
late

brote prístino sugiere
abrupta la vida que viene

mientras
llueve y tu boca medita
mi medianoche

camino
barro sentido rostro

pleno existir en el andar

me veo, siento
me voy sabiendo

estoy en tus ojos
no soy más que luz lejana



amor pronuncio
y no digo nada.

vacía
hasta que tus labios me acarician el oído

todo bulle en el ritmo de tu voz
en tu latido legüero
en el arco abovedado de mis pies atrebolados

antisísmicas las horas
devoradas en temblor de desearnos al unísono


6.10.13

duermevela

oceáno presencia
palpita la capa boreal del soñante
pez de plumas
corteza de cacao retumbándome

todo fruto se hace carne del amante
cuerpo solaz inicuo perfecto

me aferro al tintineo
líquido
de la noche acontenciendo no aquí

vapor

lengua la tarde sobre la cordillera
muralla mi alma.

diapasón helado
observa
mi palma gris.

era el tiempo acurrucado
un señuelo vano.

vapor el deseo
la prisa la corriente la vida
todo
menos el camino

5.10.13

subversiva

Hoy no tenemos historia.

No porque yo no quiera
(el deseo siempre está)
sino porque a las normas debemos
perdir los códigos de amar.

¿Será revolución mirar tus ojos, buscar tu abrazo, el nido de tu inquietud natural?
¿será rebeldía subversiva
tentarnos la piel
y dejarme llevar?

4.10.13

horas

Doblar el tiempo
lamerlo
como el relleno de una gran oreo.

La tentación apetecible
deviene asco.

Doble gusto del azucar
enajenada
y protuída hacia el deseo.

Fermentos corrosivos
derrapan los minutos cremosos
hasta la náusea.

3.10.13

Nauta
que protruye el mar
y al mar tiende.
Toda vida comienza en burbujas.
Mi cuerpo trasmuta el tiempo
en cálices amantes.

El límite del amor
supera al amor.

Esforzado, trabajado y relegado
el modelo establecido borra tu risa,
tu pulso existencial se desdibuja 
en fragmentos

descentrado.
En el pecho
respirando,
un higo se ofrece al labio del amante.
Semilla y miel
laten
como signo de deseo alborado.
Lumínica espero tus ojos dátiles:
lo que  existe
madura.
Vuelo hacia el interior.
Exploro lo que soy mirándote.
Libertad
es ser uno  en el otro
indiscernible.
Respiro tu presencia verde
que me construye.

No soy yo frente al espejo observándome.

El espacio amalgama mi interior,
todo se libera en la mirada.

Nazco en tus ojos:
acaece el alba 
de existir.
Madrugada.
Espacio sideral indefinido,
praxis de los cuerpos esbozados en las sábanas.
Ser suspiro deseo utopía cuerpo
mojado y dispuesto.

El amor convoca el universo todo
en una partícula.
Tu imagen paraliza el devenir del instante.

En el confín de los sueños
todo es.

20.9.13

realidad

Alguien dijo que el futuro está en el agua.
Hija, yo te enseñaré a nadar.

Lloraron cuando las reses morían
sin caminar
y las comieron igual.

Yo te daré árboles que cosechar.

El cielo se tornó espeso, irrespirable.
Cerré los ojos,
abracé tus lágrimas
y maldije la imponente realidad.
Tal vez soy un ave.
Una escama de colores.
Terciopelos.

O un ovillo en el mar
que besa las algas en su danza
final.
Prohibir espacios,
cortar palabras o cobrar;
todo es un tablado viciado.

Mundo que se yergue sobre el mundo natural
forrado de latex, concreto y carteles de propiedad.

Todo es uno.

El cuerpo quiere aire, espacio y libertad.
El mío quiere abrirse al aire, al sol y la dulzura
de dejarse amar como animal.

universal

Hablar de amor es decir tierra
oscura, fértil, capricho de lombriz y mar.

Es poblar un espacio pequeñito
de trinos rescatados y huellas que se van.

Yo te cubro de besos
y traigo semillas para dar.

Yo recibo tus manos que trabajan.

Soy un cuerpo devuelto en celo universal.
Qué puedo darte en esta vida
para solaz de tu alma o la mía.

Qué herramienta podría erguirse
sobre el humo y los caminos, la brea y los venenos de la modernidad.

Desahuciada
te dejo mis deseos.

El sueño arcaico de que puedas revertirlo
y la terrible sospecha de que simplemente

te adaptarán.

testamento

Yo te lego, hija,
esta caja de cemento con antenas
y botones que te harán comunidad.

Zapatos para andar por el asfalto
quemante de la ciudad
y cables en el cielo que conserven
la casa en su lugar.

Te lego, princesa, dos duros cauchos
que te lleven urgente a almorzar
cuadrados crocantes de una pasta
con copyrigth.

(Y una bolsa pequeña que atesore
el último damasco nacido en libertad).
Dónde está la tierra,
la calle, los abrojos,
la sombra medianera del laurel,
los senderos de títeres y caracoles

Y el aleteo aquel
era un nido que crecía entre las ramas
de mi patio y mi niñez.


Alguien ha talado la inocencia, el ave, los muñecos, la calle y el laurel.
Resisten los caminos de barro y libertad

Senderos de frutilla,
renacuajos,
un hoyo para adobar
hogazas de pepitas.

La tarde de kinotos
vertida de collares vegetales.

Fluye la siesta entre chicharras
y cornetas que arropan la parroquia.

Duerme la casa.

Barrunta la inocencia de jugar.
He de morime,
niño.

Alguna tarde
no será el agua  asesina
ni la lumbre ni la ciudad

Alguna vez podrás abrir los ojos y escuchar:
así agonizan las grandes criaturas

en su jaula blanca 
con ojos fríos 
sin aletear.
Que soberbia
Pedirle al mundo que acepte

Las cunas de metal
Ciega la mano torpe y pétrea
como una cascada lejana de pájaros de manos

¿quién me recorrerá esta madrugada
cuando las estrellas suspendan su danza profana y sólo haya preguntas?

¿cuándo me hice piel
y mis párpados abrieron el ocaso

sobre la cúpula boreal del deseo?
La noche respira lenta lejos.
Demoro siglos en llegar a tu boca
frondosa
turgente de granadas.

Olvidaría hasta el último latido
el instante del beso.

Deseo palpitándome las sienes 
gritando hasta el desmayo.

La mano que me roza la mejilla

enciende mil timbales.
Una ciudad se contruye
esta madrugada
alrededor de mi ausencia

Donde no estoy 
allí
alguien me espera

Allí quiero estar
ciega de moldes
devorando nenúfares

Quiero estar sobre dentro desde
y callar palabras inútiles

de describir el deseo
Qué importa este océano morado.
Qué nos mira.

Habrá de dilatar como uva pronta,

abrupta voluptuosa y sensual

piel

Piel buscando piel buscando espacios de piel
mojada.
Semilla suculenta
la mordida de la noche.
Me crece tu césped en temblores lentos
profanos.

barrilete

Más allá de las mieses arrobadas
rezumando néctar de la siesta del otoño
te llevaría.

Aún planea sin sentido un barrilete
que olvidamos en la noche de los pájaros.

Vos, porque nunca lo supiste
Yo, porque poblé de nimbos y timbales


el primer huerto de la inocencia.

Señuelo

Recorro infinitos como libros.

Me aprisiono líquida
colmada de perfumes inicuos.

Todo existe dentro
como cálices de jacarandá.

Y llega la pira de la memoria:


señuelo fatal donde van a morir las ballenas.

Ausente

La madrugada demora tu viña blanca.
El tiempo se yergue polar
sobre las curvas pétreas de los destinos.
Allí donde nos perdimos
yo te devoro, yo me devoro en tus venas
abismales.
Una ciudad se construye esta madrugada
alrededor de mi ausencia.
Donde no estoy
allí
alguien me espera.

deseando y no deseando

Demoro siglos en llegar a tu boca
frondosa
turgente de granadas.

Olvidaría el último latido y la última bocanada
el instante del beso.

Tu nombre palpitándome las sienes hasta el desmayo.

La mano que me roza la mejilla
enciende mil timbales.

Mis labios sienten la música de la siesta
los grillos las medusas las caléndulas los nísperos
y las flores violetas sin nombre de aquel refugio secreto.

Todo se estremece bajo los cuerpos.

Soy labios en la siesta
deseando y no deseando que estés y que no estés.

caminos

Medusas en la cara
otra vez ahogan mi cuerpo de quelíceros.
Los espacios se ahuecan en ausencias.
Aire vida deseo desdibujado.
Dónde está mi centro liberado.
Dónde mi abrazo
mi semilla
mi ser

Extraño esos caminos sagrados
el solaz de la fe.

Quimera

Sólo quiero pensarte.
Ni orquídeas ni bombones ni brillantes.
Un gorjeo desnudo en una roca nueva.
Ni libros ni matices.
Ojos como cálices mecidos en el ámbar de este anhelo.
Ni suspiros ni ausencias.
La siesta se reclina en un dibujo
que nunca vi.
Sólo espira el instante inmaculado
que arrullamos con dedos distantes


en la bruma tibia de esa íntima quimera.

pleonasmo

Bajo el reloj permanezco
tácita y vehemente.

No hay ciencia que discurra los minutos
más urgente que el péndulo rugoso del deseo.

Una huella hilvanada hacia el futuro
germina pleonasmos.

él me espera…
él me espera…
él me espera.


6.9.13

Insectos abandonan sus caminos.
Plástico disfraz.
Alguien devora las semillas,
los pastos, los guijarros,
el imperio ritual.

Sólo quedan los nidos minerales,
la garra áspera
y escoria digital.

Antorcha del delirio
-devana los patrones del sentido-
y luz artificial.
Sabe la ciudad su sombra suelta
deshabitar.
Un grillo desdibuja los contornos
de la infinidad.

No ilustra el acordeón esa conciencia
sideral.

Ella vendrá otra vez a demorarme.
Ella vendrá.
Dibujo jaulas en la madrugada.
Despierta.
Hoy no quiero jugar.

Afuera está nevando
cascarones.

Despierta.
Hoy quiero descansar.
Luna de plumas en los sueños
Albo silencio natural
Beso tus ojos
me estremezco
lejana, invisible, dormida y solar.
la noche anida deseos vanos
de luna y vos
El cielo se transmuta en campanadas
nacar para amar
Los pájaros conocen mi silencio
y hechan a volar.

30.8.13

Quién tiene un amante
de leña umbrosa en la fría noche.

Quién un tiesto que desteje jadeos
de magnolia púrpura.

Quién manos dedos uñas
y pócimas ardientes.

Quién sueños, ademanes.

Quién deseos.


Yo tengo palabras.

22.8.13

retiene mi seno
la lengua cínica
social
y persisto

ahogada nula evaporada nada
placer ilícito
nulo solo llano
lo femenino

forrar un cuerpo que habla
en la lengua modélica
es perversión
y si te lo digo
(te deseo)
y me propongo probártelo
seré loca loca loca loca loca

21.8.13

veo
los extremos son otros.
Soy los otros recorriéndome
más allá de los ojos
redime el perfume azul

que es noche desnudándome.
deseo del deseo del deseo
como una espiral
anega

mis oquedades

7.2.08

De tu hueco claro
vago
doloso espacio de nada
placer que hubo
oblicuo

de tu espacio sólo
cerrado
muevo mi cuerpo
cálida marmita de ámbar
algo así como amor
o muerte dulce

de tu espacio me voy
me fui antes
te fuiste con tu esperma
con tu molicie
astil

algo queda en la penumbra
algo como yo
en este espacio
ahora mío
por el vacío
mío mío