2.8.07

autorretrato

Nada me erotiza tanto

como el vapor aromado de la piel brillante que sale del agua

fresca en jabones.

Ella y yo nos miramos en el escaso espejo del baño

mientras el sol resbala por sus hombros desnudos

en tacto provocativo.

Hay luz en sus ojos.

Caducan los relojes en la bruma que la abraza,

el tiempo se mece en la comba de su ombligo.

Absorta me pierdo en ese fulgor de capullo,

en esa belleza de sus pupilas inesperadas

que creí perdidas.

perfección

Perfección

sí existe.

Fue ese minuto en que mis ojos

me devolvieron la belleza de otra alma;

la que brilla en el espejo.

Parto

El espejo en contorsiones felinas dio vida a una muñeca más:

la máscara de la desnudez.

Su piel de mil capas de papel maché fue bruñida en el canal de parto.

Pintarrajeada en la página blanca sonrió a su imagen

convencida de estar viva.

Soberbia

En la media luz de mis interrogantes

estas palabras me arropan.

Unas me hablan de destinos.

Otras de ojos que lloran miel.

Alguien me regaló dosmil abejas y creí poder tejerlas como un poema.

Ocaso

Piedras que suspenden las palabras.

Ya no fluye sino arena en tus íntimas arterias.

Algo parecido a la intimidad

quiso ser la desnudez.

Esa que urgabas dentro

siempre estuvo fuera.

La perdida

Ya me he acostumbrado a que Ella me mire.

Su presencia azul, penetrante,

seduce lo mismo que un mueble.

26.7.07

ventanas

Qué gran abridora de ventanas sería

la que asomarse inocente pudiera al infinito

y rescatase entre sus penumbras y sus luces de un pálpito

un espacio silencioso contiguo al momento de abrir los ojos como ventanas

para abarcar el designio insondable del tiempo

en el preciso instante en que se desnuda en infinito

frente a la gran ventana en que sus manos se apoyan

para abrirla en diestra intuición pero apasionada

aún desconociendo el más allá

de esa ventana.

la desnuda

la mujer desnuda

amontona sus papeles y palabras,

se cubre las vergüenzas con discursos

y enmascara los ojos en los gestos.

Se esconde la desnuda entre la gente,

cree perderse en la marejada del mundo.

Cuando descubre su ineludible desnudez,

se despoja de los símbolos

apacigua el desconsuelo

y el ansia.

Desnuda

nada ha de perder

o de tener.

Desnuda

siquiera importa el nombre.

Esa soy yo.

presencia

Es el mundo que fluye a mi lado

lentamente en el tedio,

en frenesí ante tus ojos.

Es el mundo, como una canilla abierta,

que percute mi piel en lenta agonía de gotas de tiempo

o ahoga mi sensatez a borbotones en tu presencia,

en tu preciosa, perfecta, desvanecida presencia.

abrazo

Tu último abrazo

lo di en inocencia.

Me arrepiento de no haberte apretado más fuerte

más fuerte

más fuerte

tanto que mi piel te atara al mundo

o latiendo en mi pecho

que en ella murieras.

simbiosis

Si al morir sos un espíritu espontáneo,

¿te quedarás conmigo?

asumir

Aprendí a decirte adiós.

No hubo lágrimas

ni desgarros

en ese instante perpetuo.

Hubo claridad.

tea

Tal vez la literatura sea una tea,

una brasa leve

que de mano en mano

perdura las palabras ajenas

latiendo en la propia palma

apenas un precioso instante.

vínculo

La última vez que te miré

supe que sería la última vez

que tus ojos mi miraran.

He vuelto a verte;

tus ojos ya no están para mí.

Por eso

ya no te miro.

lucecita

Te fuiste apagando,

pequeña luz,

lucecita,

como pálido atardecer,

rojos violetas,

lucecita,

dejaste tu última voz,

tu más alta belleza ,

tu potente grito silencioso resignado,

tu fuego en los demás,

en mí,

lucecita.