31.8.07

horizonte

Primero tiró la ropa

raspó el maquillaje

quemó los papales.


Luego se despojó de anillos

arañó su piel y volteó sus ojos.


Lloró hasta la asfixia

para vaciarse y verse.


* * *


Una tarde roja se tiende sobre el horizonte

como un cuerpo se tiende sobre otro a la hora del placer.


* * *


El deseo es una imagen poética inalcanzable

como esa intimidad

desnuda.

alamares

Ha tejido un capullo de palabras

para que cobije la transmutación del monstruo en mariposa.


Nada ocurrió.


Ella sigue enhebrando alamares

deslumbrante en ornato público

y opaca dentro.

máscara

Deja la ropa

sobre tu piel

y la máscara

...................... en la cara

que es máscara también.

confort

Te aferraste a palabras foráneas

que a tu mundo confortaban


Triste mujer


Nunca hubo sentido en los demás


Te colmaste en creerlo

porque dentro

no supiste enfrentar tu vacuidad.

esencia

Debajo de máscaras

.............. .............. pieles

.............. innumerables atavíos evasivos

siempre estuve desnuda.


Aún así

no fue suficiente.


Incluso escarbando

no llegaré a la esencia.

mito

No se llega al fondo

..................... desnudando.

27.8.07

irremediable

el problema
................... siempre
...... es uno mismo

de tus palabras

yo solo quise ser fuente y alma

pero en tus yemas

y en tus pupilas

siempre termino desamparada

no te desnudes
mujer

nadie advertirá tu fragilidad
ni tu ruptura
la burbuja
que distorsiona las percepciones
moldea rostros vacíos
bocas que se mueven y aumentan el ruido
construcciones automáticas
los mismos rituales y costumbres
que confirman a este cuerpo
su descuaje
al desgranarlas comprendí
que mis máscaras no son para otros

ellas me amparaban
quebrar la rodilla
en la misma grieta

ya no quiero ofrecerme
prostituta proscrita

deseo el deseo
ingenuo
de mi alma requerida desesperadamente
el cuerpo del dolor
cuaja en guijarros nítidos
como pupilas muertas
goteando súplicas
roídas.

foto ajena

para que la pena no quiebre
el instante enclavado en la faringe
algo como palabras
lo desensibiliza.

escribo la emoción
como abstracción,
como signo.
vano el instante que apenas respiraste
en dormir o simularlo.

vano el nombre que largo declamaste
en eterno descuajarte.

vano ser palabra equivocada
en la boca muda
o en la recíproca oscilación
de otro péndulo.
No elijas desnudarte
el día más frío
el momento vacío
la persona asimilada.

Todo quebrará tu respiración
en inocente ignorancia.
tirano
el que decide huirte
o mueve los molinos
o paraliza.

nulo
el que pernocta en ilusiones
o demora el paso
en la reiteración aceptada.

mísero
el que sólo viste su piel
o decanta el alma
sobre una amplia blanca cama
.................................................. vacía

14.8.07

fin

Allí
donde todo se parece
tanto que la propia palma
resulta ajena
y esos ojos
lejos
parecen no haber visto nunca
su propia profundidad en palabras amadas,
allí,
en ese espacio sin intimidad,
te encontraré.
Se opaca
el soso mundo develado.
Ah...

Dónde, la fascinación,
la novedad, el deseo;
dónde estará mi búsqueda.

Temo incurrir en el desasosiego
de la similitud
asimilada.

9.8.07

lazos

Ese lazo
persona
que nos mantenía uncidos
tal vez fuese después de todo
un lazo de los que atan
más que un deseo
real
de estar unidos.

Y las almas
cosas
insustanciales efímeras o eternas
desconocidos entes que pretendemos tener
para no estar vacíos
tal vez fuesen después de todo
un deseo
que protuímos para no sentirnos
desunidos
abandonados sinsentido en la llanura pálida
de la existencia.

2.8.07

El juicio

Esa única vida que le han dado

frágil se tiende bajo el vientre del tiempo.

Cuando los líquenes sequen

y sólo arena gris recorra el aire,

ni sus libros ni su imagen asombrarán al eterno polvo.

Qué importa entonces el signo.

Ella lo pensará,

intentará desnudar la piel que viste

para vivirla en su efimeridad lo más intensamente posible,

y se despedirá sin haber hallado un sentido

de los que más hubo amado.

el capital

Sólo tenemos de las personas

unos instantes

mientras los compartimos.

la sucesión

Ella despierta, se asea,

escucha al hombre del tiempo y lo obedece al vestirse.

Repite los pasos de ayer en la escalera.

Ve a las mismas personas,

dice las mismas palabras.

Come, vuelve, duerme.

Muere.

Alguien encuentra estos papeles

y cree entender su vida.

¿cuál es peor destino?

¿desvanecerse como un atardecer inmemoriado

o perdurar en manoseadas vibraciones ociosas?

deseo

Su mayor deseo era perdurar.

Sólo quedó su falsa imagen,

esa que construyeron un puñados de romas palabras

repetidas vacuamente

por perpetuas bocas desconocidas.

necedades

Quien muere

se desentiende de nosotros.

¿por qué lloramos?

El ido no verá las lágrimas y si lo hace

nos despreciará por no haber dicho ese amor

mientras vivimos.

evasiva

Amarte

significa que necesito que me mires

y me digas que soy algo, que tengo un sentido,

para que pueda acomodarme en tu latido pecho

y olvidar que debo vivir mi vida

conciente de perderte,

de no haberte tenido nunca.

los cautivos

Cada uno está en su danza con el universo

retrasando siempre un compás.

Los ojos ajenos no buscan admirarte,

los propios te juzgan.

Ni aún los que te aman pueden verte más allá de tus cerúleas palabras.

Entonces las aborrecés,

porque en ellas desnudas el alma

para nadie.

vanidad

Podrás mirarla una vida entera desnuda en el sol,

nunca tan iluminada:

ella no será más que una película o un libro.

Sus líquidos no sabrás vestirlos:

es imposible convivir su instante.

Ella,

la que alguna vez fuiste,

dejó meros recuerdos fabulados.

El ojal

Me detengo en la cicatriz,

en la huella que orada su carne

como afiladas brasas salitrosa bajo los tendones del rostro.

La herida es invisible,

es un grito cuya perpetuidad debiera haberlo anulado.

No hay espejos en su casa.

Todas las paredes blancas no alcanzan para censurar aquella presencia;

la figura familiar que regresa cada noche

a violar su confianza con tretas infantiles,

a penetrar una y otra vez

el ojal de su carne que pendula

entre culpa y desprecio,

entre odio y deseo.

autorretrato

Nada me erotiza tanto

como el vapor aromado de la piel brillante que sale del agua

fresca en jabones.

Ella y yo nos miramos en el escaso espejo del baño

mientras el sol resbala por sus hombros desnudos

en tacto provocativo.

Hay luz en sus ojos.

Caducan los relojes en la bruma que la abraza,

el tiempo se mece en la comba de su ombligo.

Absorta me pierdo en ese fulgor de capullo,

en esa belleza de sus pupilas inesperadas

que creí perdidas.

perfección

Perfección

sí existe.

Fue ese minuto en que mis ojos

me devolvieron la belleza de otra alma;

la que brilla en el espejo.

Parto

El espejo en contorsiones felinas dio vida a una muñeca más:

la máscara de la desnudez.

Su piel de mil capas de papel maché fue bruñida en el canal de parto.

Pintarrajeada en la página blanca sonrió a su imagen

convencida de estar viva.

Soberbia

En la media luz de mis interrogantes

estas palabras me arropan.

Unas me hablan de destinos.

Otras de ojos que lloran miel.

Alguien me regaló dosmil abejas y creí poder tejerlas como un poema.

Ocaso

Piedras que suspenden las palabras.

Ya no fluye sino arena en tus íntimas arterias.

Algo parecido a la intimidad

quiso ser la desnudez.

Esa que urgabas dentro

siempre estuvo fuera.

La perdida

Ya me he acostumbrado a que Ella me mire.

Su presencia azul, penetrante,

seduce lo mismo que un mueble.

26.7.07

ventanas

Qué gran abridora de ventanas sería

la que asomarse inocente pudiera al infinito

y rescatase entre sus penumbras y sus luces de un pálpito

un espacio silencioso contiguo al momento de abrir los ojos como ventanas

para abarcar el designio insondable del tiempo

en el preciso instante en que se desnuda en infinito

frente a la gran ventana en que sus manos se apoyan

para abrirla en diestra intuición pero apasionada

aún desconociendo el más allá

de esa ventana.

la desnuda

la mujer desnuda

amontona sus papeles y palabras,

se cubre las vergüenzas con discursos

y enmascara los ojos en los gestos.

Se esconde la desnuda entre la gente,

cree perderse en la marejada del mundo.

Cuando descubre su ineludible desnudez,

se despoja de los símbolos

apacigua el desconsuelo

y el ansia.

Desnuda

nada ha de perder

o de tener.

Desnuda

siquiera importa el nombre.

Esa soy yo.

presencia

Es el mundo que fluye a mi lado

lentamente en el tedio,

en frenesí ante tus ojos.

Es el mundo, como una canilla abierta,

que percute mi piel en lenta agonía de gotas de tiempo

o ahoga mi sensatez a borbotones en tu presencia,

en tu preciosa, perfecta, desvanecida presencia.

abrazo

Tu último abrazo

lo di en inocencia.

Me arrepiento de no haberte apretado más fuerte

más fuerte

más fuerte

tanto que mi piel te atara al mundo

o latiendo en mi pecho

que en ella murieras.

simbiosis

Si al morir sos un espíritu espontáneo,

¿te quedarás conmigo?

asumir

Aprendí a decirte adiós.

No hubo lágrimas

ni desgarros

en ese instante perpetuo.

Hubo claridad.

tea

Tal vez la literatura sea una tea,

una brasa leve

que de mano en mano

perdura las palabras ajenas

latiendo en la propia palma

apenas un precioso instante.

vínculo

La última vez que te miré

supe que sería la última vez

que tus ojos mi miraran.

He vuelto a verte;

tus ojos ya no están para mí.

Por eso

ya no te miro.

lucecita

Te fuiste apagando,

pequeña luz,

lucecita,

como pálido atardecer,

rojos violetas,

lucecita,

dejaste tu última voz,

tu más alta belleza ,

tu potente grito silencioso resignado,

tu fuego en los demás,

en mí,

lucecita.

12.6.07

Cuando mi mente se diluya,

cuando caiga mi conciencia

en el pozo irrebatible.

Cuando ya no haya nombre

ni sentido en mí.

¿Quién se sentará en mi cama,

quién velará mi sueño,

o sujetará mi mano,

mi frágil mano,

más allá del mundo cierto

en que habré caído?

Tu nombre son todos los hombres

que me hicieron mal.

Esta es tu última palabra

tal vez

Todo puede ser

menos

mi mano detenida en la página

y mis palabras

mudas.

11.6.07

memoria

Desde Canadá, Fernando escribió una carta.

En ella revelaba el valor de la vida y las estupideces que no se deberían hacer, los errores que él había cometido y las injusticias de las que había sido objeto.

Fernando escribió su dolor para que otros no tuvieran que repetirlo, para rescatarnos antes de que la tragedia acaeciera.

Nos contó muchas verdades, nos habló de amor, de imponderables, de imposibles, de deseos, de dolor, de esperanzas, del sinsentido, del vacío y de la evasión.

Cerró la carta un día cuya fecha no conocimos hasta que la recibimos. Su adiós llegó después de haberse ido.

Fernando murió de sida, ese moderno mal que la sociedad creyó que no existiría si nunca lo mencionaran. Por eso él se fue a Canadá, lejos de esta necia sociedad, a vivir su final. Empezaban los noventa y yo empezaba a dejar mi niñez.

Fernando era mi tío. Nunca leí su carta, la escribió para mi hermano mayor. Yo tendría 13 años, muy pocas preocupaciones y mucha curiosidad. Pregunté muchas veces qué decía la carta pero no me permitieron leerla. Recuerdo haberla buscado por años en distintos cajones y carpetas. Nunca la encontré.

Fernando murió de sida, joven y lejos de su familia. Todo lo que pudo haber escrito ya me lo he imaginado, ya tuve su edad y la pasé, ya estuve perdida y ya amé. Esa fue la mejor herencia que pudo haberme dejado: la incógnita de preguntarme cada día qué diría aquella carta que ya habrán comido las polillas; la incógnita que me llevó a preguntarme qué habrá sentido en aquellas tristes horas y en aquel duro exilio; las tantas incógnitas que con los años fui rellenando con mis vivencias, con mis dolores, con mis reflexiones. Todo lo bueno llenó ese espacio que para mi fue su carta, todos los sabios consejos que su amor nos hubiese dejado, que tal vez nunca llegaron a esa carta, están hoy en mí, gracias a esa incertidumbre.

Siempre te querré, Fernando.

placebo

Placer de escribir

Eludo el mal y disfruto

el fluir de la tinta,

la nueva palabra,

el dolor hecho letra.

Placebo

Habría que ser valiente

para enfrentar el horror

desnuda

huellas

Noche primitiva

abrupta

irreconocible.

Todo fue posible esa noche

ojos y labios y dedos

uñas y dientes y pelos.

Entre tu cuerpo y el mío

un sólo latido.

Qué me dejará esta noche

cuando la recuerde

cuando la olvide.

4.6.07

Lloré por tu último beso

que nunca llegó

y por tu último pensamiento

dirigido a tu amado verdugo.

Lloré porque abrí los ojos

y lo supe.

30.5.07

falsa ontología

El mar es el mar
y en sus aguas
profundas
se esconde la arena
infinita.

La arena es la arena
y en su piedra
diminuta
se esconden las almas
extraviadas.

Tal vez el mar ya no sea mar
y la arena ya no sea arena.

Uno, el profundo cementerio.
La otra, nuestra diminuta esencia
rendida.

29.5.07

Extraño en la pena fugaz
aquel oasis de la palabra.
(Osjar, poema celular)

Acaso en la mórbida pena
germine el silencio blanco.

ritual

Extender o cerrar las alas
tragar lo aéreo
probar lo remoto
caminar para no llegar
o irse sin haber partido
todo construye
un mismo ritual
parido obsoleto.

24.5.07

únicos

Al final
los únicos ojos que me miran
me juzgan
me aprueban
me odian
me desean
me desdeñan
me seducen
son los míos
cerrados
para morir.

22.5.07

infierno

No hay fuego,

verdugos,

nuevos tormentos cada día,

animales monstruosos,

ríos de sangre

o carceleros

ruines

que me castiguen.

Hay glacial soledad,

vacío,

la misma hora

eternamente aconteciendo,

tierra yerma

y tu única palabra

repetida

al infinito

en mi infierno

infierno

No hizo falta un can Cervero.

Tu habitación se abrió dócilmente

para facilitar mi acceso

al tormento.

seres queridos

No duele el desconocido

que vocifera, insulta, agrede, lastima.

Es injusto,

cruel,

pero ajeno.

Duele el cuerpo del amado

vuelto hacia adentro

en pétrea humillación

o glacial insulto.

Voltearon mi cuerpo del revés:

salió el infinito.

Qué importa verme bonita

o hacerte reír

si por dentro me crece un iceberg

Me hablaron.

Me apuñalaron.

Lo terrible

fue que la sangre

brotó helada.

libros

A quién podrá importar

todos estos libros

que llevo en los brazos;

toneladas que acarreo de tinta,

conglomerados que acumulo de hojas.

A quién podrá importar

todas estas palabras

que llevo en el alma;

médanos que se agitan de sentidos

vacíos.

15.5.07

sentido

Si fuera nube

sobre tu cabello me dejaría caer

aunque eso significara mi muerte

como nube.

Si fuera palabra

sobre tus ojos o tus oídos acontecería

aunque eso significara tu muerte

como hombre.

médanos

Palabras como arena
insignificante,
que todo lo cubre
en brisa plácida,
en tempestad,
imperceptible
pero presente.

Todo
me sabe a arena.

Soy
arena.

10.5.07

de oscar:

Lánguida imagen sobre el espejo
mar de ópalo
tucán sin tiempo
crepúsculo del abandono
carretera miope
anguila eléctrica
carrousel
ameba azul
jardín de pencas
...todo eso fui

osjar (poema de celular)

memoria

Escribo en la sombra
o siendo la sombra,
opacos recortes
y oscuras memorias.
Recuerdo instantáneas
fragmentos, esquemas.
Traición implacable,
cruel, la memoria

prisa

Aún no es de día.
Cruzo el parque
que cruje bajo mis piés.
La perfección blanca del suelo
se agita en efímeros vapores
que anticipan el día.
Nadie se detiene a mirarlos.
Podría desangrarme en esa llanura;
mi roja existencia
sería una mancha más
en este espacio prístino
ausente de la vida
de los pasajeros de mi parque.

mismidad

no es la misma la que lee

o la que escribe

o la que espera la palabra

o la que ansía que el momento no llegue

o la que olvida el nombre

o la que extiende los dedos en la oscuridad

hacia el cuerpo tibio

y encuentra la noche sola.

No es la misma la que pare hijos mudos

o la que pretende inocencias.

No es la misma la que camina,

la que se detiene,

la que abre los ojos.

No es la misma esta

que piensa

que aquella

que espera

o esa

que late.

dolor

El dolor no existe en la ficción

y la palabra,

como creación,

no es de esta realidad

ni la reproduce.

Es una violación extratextual

un recuerdo perpetuo

de la existencia del dolor

en la ficción

más allá de la palabra.

Una, puede inventarse, narrarse, borrarse.

El otro es ineludible.

Me miré en un espejo

y fui vista por esos ojos

tuyos

que en los míos

miraron la planicie

de tus ojos

3.5.07

Pensé tantas cosas

que si te las dijera

no te alcanzaría la vida

para vivirlas.

Calla.

Otoño.

Se apagan las hojas,

se duermen los árboles,

se retraen los pájaros,

se aquietan las raíces,

se callan las montañas,

se cierran las grutas,

se alejan las personas...

Florece holgada, victoriosa,

mi soledad.

¿Y ahora qué hago con este nido y con sus huecos cálidos y sus mullidas palabras?

juego

El juego acaba cuando

un jugador pierde

y otro gana,

o

un jugador abandona

y el otro espera hasta morir

junto al tablero.

Game Over

Volvía esta tarde

caminando

sola.

La casa cálida

con su puerta abierta

era una fogata, un destino.

Mas de pronto

en gélido alud

me llenó una lucidez.

Anocheció.

Me senté en el cordón de la vereda

esperando que un terremoto

abriera la calle.

No pasó nada.

Sólo se me quebró el pecho

y lloré.

Seca

me levanté y seguí caminando

seguí viviendo.

No te deseo.

Beso tus palabras,

las robo.

2.5.07

mar

Tal vez ya no exista el mar.

Cardúmenes de palabras

dije a la noche

o al agua

o a Xemajá.

Le pedí que se lo llevara

pero no lo quiso el mar.

Lo escupió como el gajo podrido

de la naranja en la boca.

Tal vez ya no exista el mar.

Lo envenenó su perfidia.

destino

El mar llevará la playa

a otra playa.

Y la huella de mis pies

será cuna de plancton.

Y el nombre que allí escribí

alimentará tsunamis

y destruirá otras vidas.

Ese es su destino.

21.4.07

mendoza

"Blanca la ciudad, como un pozo de luz en el crepúsculo, brilla y late sin escalofríos. Así, mi espíritu, desembarazado de la espera cruel y amorfa, sin cargar la cruz que duele en sus espinas, en grácil danza de brisa sin narcóticos ni retornos... así, digo, mi espíritu de ameba transita sin pensar en los misterios ni en los planetas de colores pardos, ni en los deseos ya no deseados en la torre desmoronada y polvorienta. Y todo por la luz de la ciudad blanca de Sucre; por su tonta luz que me ha dejado mudo." (osjar; en http://diariodeosjar.blogspot.com/).


La ciudad que me toca pervivir
es una gran mancha de arena blanca que nace pero no acaba en el horizonte,
que ciega con la luz parda de sus entrañas
y sus piedras que duelen como duele el nacer,
como caer los pies al mundo en tosca danza.
Agrede y polvorea y desmorona el viento de esta ciudad, que como todo lo terrible
tiene nombre propio.
De cara a su soplo insaciable cierro los ojos, lo mastico como un insulto no proferido y
me refugio en la brisa de un recuerdo,
de un nombre que suena azucarado,
un nombre repetido en mí
con tantas caras.

Evoco su sonrisa de esta tarde
y se hace gema preciosa la hora del retorno de sus manos,
de sus manos transitadas por siglos, que con mi amorfa sustancia
moldearán palabras como latentes torres.

Mientras
los deseos se hacen tangibles como el viento, como las piedras, como la tonta luz de esta ciudad,
en la que prefiero andar muda
para que no me robe mis nombres.

19.4.07

Parque Nuestro

El parque antes era el parque.
Cada paseo era novedoso y efímero.
Caminantes difusos lo vivían cada día
y desaparecían cada noche.
Nunca supe sus nombres
no me interesan.
El parque estaba cargado de bullicio
y olía a algodón de azúcar.

Hay otro parque
que es el mismo pero
tiene dos siluetas sentadas sobre la hierba,
es silencioso y claro
y perfuma a sandía fresca.

Hemos sembrado un recuerdo en el parque
y todo lo demás se ha desvanecido.

12.4.07

ontología

Vendrá la vejez
ellos irán muriendo
y morirá en ellos mi recuerdo.

Y sólo quedarás Vos para pensarme y yo para pensarte.

Sé que te irás primero.

Un día, como humo, me irás olvidando.